




Uma House by Yurbban Trafalgar
Piscina en azotea a trescientos metros del metro Urquinaona
Sobre este hotel
La terraza en azotea hace aquí todo el trabajo: una piscina con panorámica de 360 grados sobre los tejados de teja del Barri Gòtic corona habitaciones que se mantienen insonorizadas y con aire acondicionado frente al ruido del casco antiguo. Las mañanas conviene aprovecharlas para nadar antes de que las multitudes lleguen a la catedral, a diez minutos a pie; las tardes funcionan para el gimnasio o una copa en el bar del hotel antes de cenar cerca. La ubicación, a trescientos metros del metro Urquinaona, deja Las Ramblas y el Palau de la Música a un paseo fácil sin renunciar a la calma de la azotea. Un mostrador de excursiones y servicio de lavandería completan el lado práctico para una estancia de varias noches.
- Piscina en azotea
- Ubicación céntrica en el Eixample
- Gimnasio y bar propios
- Habitaciones insonorizadas
Nuestra opinión
Este hotel conviene a quien quiere una piscina en azotea con vistas sobre el casco antiguo medieval sin pagar las tarifas de cinco estrellas del Eixample. Las parejas y los viajeros en solitario son quienes más aprovechan la terraza y el acceso céntrico al metro. Quien busque una estancia frente al mar o una piscina de resort a gran escala debería mirar hacia Barceloneta, ya que aquí la azotea es compacta y compartida más que un servicio propio.
- ✓Nada en la azotea antes de las nueve, la terraza se llena y coge sol de lleno a media mañana en verano.
- ✓Camina hasta la catedral en vez de coger el metro, son menos de diez minutos y el camino es casi llano.
- ✓Pide una habitación insonorizada lejos del ascensor si duermes ligero en pleno casco antiguo.
Por qué nos encanta
- Piscina en azotea con vistas de 360 grados al Barri Gòtic
- A trescientos metros del metro Urquinaona
- Habitaciones insonorizadas con aire acondicionado
- Gimnasio, bar y restaurante propios
Por qué encanta a los huéspedesLos hoteles con piscina en azotea de Barcelona se ganan aquí su fama: nadar largos con los tejados de teja del Barri Gòtic extendidos abajo se siente como una forma de ver el casco antiguo genuinamente distinta, sobre todo a la hora dorada, cuando las campanas de la catedral llegan hasta los tejados. La insonorización funciona bien frente a la calle concurrida de abajo, y el paseo de trescientos metros hasta el metro hizo fácil cada excursión. Una terraza compacta, no una piscina de resort, pero la vista lo compensa.