




Catalonia Magdalenes
Piscina en terraza con vistas a la catedral, a doscientos metros
Sobre este hotel
El Catalonia Magdalenes está a doscientos metros de la Catedral de Barcelona, con una terraza y piscina exterior que mira directamente hacia la aguja gótica, además de un spa propio para una estancia de bienestar más completa. El Portal de l'Àngel, una de las principales calles comerciales de la ciudad, queda también a esos mismos doscientos metros. Cada habitación tiene aire acondicionado, insonorización y televisor de pantalla plana junto a una cafetera Nespresso, con artículos de aseo gratuitos y secador en el baño. Los smart TV de todo el hotel llevan Chromecast, y la recepción veinticuatro horas cubre las llegadas a cualquier hora. El entorno del Barri Gòtic deja la catedral, Las Ramblas y las tiendas del Portal de l'Àngel a un paseo corto desde la piscina de la terraza.
- Piscina en terraza con vistas a la catedral
- Spa propio
- Cerca de las tiendas del Portal de l'Àngel
- Recepción veinticuatro horas
Nuestra opinión
Este hotel conviene a quien busca una vista real de la catedral desde una piscina de terraza junto a acceso a spa, una combinación poco habitual tan cerca del núcleo medieval del Barri Gòtic. Las parejas y los viajeros centrados en el bienestar son quienes más aprovechan el entorno. Quien busque una piscina de gran escala o acceso a primera línea de playa debería mirar otras opciones, porque esta terraza conviene a un baño tranquilo y con vistas, no a nadar largos.
- ✓Reserva el spa con antelación, la zona de bienestar propia puede llenarse en temporada alta de escapadas urbanas.
- ✓Nada en la piscina de la terraza a última hora de la tarde, es cuando la aguja de la catedral coge mejor luz.
- ✓Camina hasta el Portal de l'Àngel para ir de compras, está a los mismos doscientos metros que la catedral.
Por qué nos encanta
- Piscina en terraza con vistas a la Catedral de Barcelona
- A doscientos metros de la catedral
- Spa propio
- Cafetera Nespresso en cada habitación
Por qué encanta a los huéspedesNadar con la aguja de la catedral enmarcada justo enfrente en la terraza fue el tipo de vista que hizo memorable toda la estancia, sobre todo con la luz de última hora de la tarde. El spa nos dio un contrapunto de verdad relajante frente a los largos días recorriendo las calles estrechas del Barri Gòtic. Las tiendas del Portal de l'Àngel eran una parada fácil de camino de vuelta cada tarde, y la cafetera Nespresso de la habitación se convirtió en un pequeño ritual diario que esperábamos con ganas.